Buenos y fríos días a todos, espero que llevéis bien el mes de Enero,
seguimos cargadas de proyectos, y planes para divertirnos con nuestros
niños, la semana pasada como pudisteis ver en las fotos que pusimos en
el Facebook, estuvimos trabajando sobre cosas invernales como os
habíamos dicho, y lo que más ilusión les hace a nuestros niños,
estuvimos cambiando el mural de la puerta, cosa que sin la ayuda de sus
preciosos trabajos no podríamos hacer.
Como anécdota podemos contaros, que como lo hicimos entre todos tuvimos un fallo técnico, y colocamos la N de “Invierno” al revés, pero nada, fue hasta darnos cuenta ese mismo día (cosas del directo!jeje).
Como anécdota podemos contaros, que como lo hicimos entre todos tuvimos un fallo técnico, y colocamos la N de “Invierno” al revés, pero nada, fue hasta darnos cuenta ese mismo día (cosas del directo!jeje).

En el post anterior, estuvimos hablando del tema que nos va a ocupar varias semanas el blog, y es el de “LOS TERRIBLES DOS AÑOS”, pues bien, el tema a tratar esta semana es el tan temido y dificil para algunos niñ@s, y también para algunos papis y mamis: EL CAMBIO DEL PAÑAL AL ORINAL.
Durante los dos añitos, se enfrentan también al “terrible” control de esfínteres. Empiezan a ir solos al baño y es una misión muy complicada para ellos. Sin embargo, se lanzan a lograrlo con verdadero ahínco.
El control de la caca suele lograrse entre los dos y los dos años y medio y el control diurno del pis entre los dos y medio y los tres (está claro que dependiendo de cada niñ@ esta edad puede variar). El pis nocturno puede seguir escapándose hasta después del tercer (y hasta del cuarto) cumpleaños. Estos datos son aproximados y cada niño tiene sus peculiaridades, como acabo de decir anteriormente.
A continuación, voy a exponer unas nociones básicas, que creo que todos debemos conocer:
• Cada niño tiene su propio ritmo y hay que respetarlo.
• Es una conquista frágil y cualquier cambio (vacaciones, nacimiento de un hermano) puede hacer que el niño retroceda.
• Tenemos que ser flexibles y no alarmarnos ni recriminarle. Hay que mostrarse cariñosos y darle tiempo al tiempo.
• La impaciencia y la tensión retrasan o complican el proceso. No debemos olvidar que es un proceso que no puede forzarse y sobre el que no podemos decidir nosotros solos.
• Hay que hablar con el niño y hacerle protagonista de sus progresos para que se sienta orgulloso de ellos.
• El buen talante de los padres, y de nosotras las seños de la guarde y la paciencia son la mejor política.
Éste es un tema sobre el que podríamos profundizar más, pero a modo de idea rápida, estas son las nociones básicas que considero se deben conocer por el momento, y digo por el momento, porque sí es cierto, que cuando se acerque la fecha de cambiar del pañal al orinal, en nuestros niños, haré un post especial y más profundo para dar unos consejos, para que entre los papis y mamis, y nosotras las seños de la guarde, consigamos el objetivo de dejar lo antes posible atrás el pañal.
Si tenéis alguna duda no dudéis en preguntarme!
La próxima semana os hablaré sobre LAS RABIETAS.
Un saludo, la directora; Ma Luisa Hernández.












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